Cuando pretendemos realizar una acividad
deportiva al aire libre en la montaña o en la naturaleza, como puede
ser el senderismo, al elegir nuestra vestimenta debemos buscar dos
objetivos. Por un lado debemos mantener nuestro cuerpo seco y al mismo tiempo abrigado.
Es cierto que el senderismo es una
actividad que se puede realizar en multitud de ambientes y climas y en
distintas épocas del año. Mantenernos secos es un objetivo independiente
del clima que soportemos en cada momento si queremos tener un cierto
confort mientras desarrollamos una actividad como el senderismo u otras
prácticas deportivas. Estar abrigados es crucial en invierno y en
lugares y climas en los que predominen las bajas temperaturas, aunque
también debemos procurar no enfriarnos para evitar lesiones y molestias
en cualquier lugar y época del año.
Para conseguir estos objetivos,
una buena recomendación es seguir la teoría de las 3 capas, es decir
proteger nuestro cuerpo de las posibles inclemencias meteorologicas y
mantenerlo seco en todo momento mediante la combinación de tres tipos de
prendas distintos. Las tres capas serán:
- Una capa seca, segunda piel
- Una capa caliente, de abrigo
- Una capa de protección, “coraza”
Así conseguiremos mantener nuestra
temperatura corporal estable, lo cual es un requisito de confort
indispensable para la práctica de cualquier deporte en general y del
senderismo en particular.
Protegernos del calor, del frío, del
viento o la lluvia, de nuestro propio sudor o de rozaduras, ramas y
piedras es sencillo combinando adecuadamente esas tres capas. Veamos en
detalle de qué consta cada una de ellas.
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